Maridaje de jamón y vino (II)

Maridaje de jamón y vino (II)

En la anterior entrada comenzamos a explicar cuáles eran los vinos que realizaban un maridaje correcto con un buen jamón ibérico puro de bellota. Del mismo modo que es importante señalar cuáles son los que casan bien es necesario destacar aquellos que, debido a sus propiedades y a las del jamón, no realizan un juego correcto.

El vino amontillado y el oloroso no llegan a realizar una gran unión con el jamón ibérico puro de bellota, ya que pueden llegar a enmascarar el sabor del jamón. En el caso de los generosos dulces, la liga que puede derivar de estos no es correcta, por lo tanto lo mejor es evitarlos a la hora de degustar un buen jamón.

Será bueno evitar los espumosos, ya que estos aplastan y anulan el sabor del jamón y no permiten que este saque sus propiedades gustativas a relucir. Sin embargo, es preciso señalar que en cuanto a los viejos espumosos y algunos champagnes existen algunos que pueden llegar a potenciar sus expresiones. Del enfrentamiento entre estos últimos y el jamón puede llegar a realizarse con cierto orgullo por parte de ambos, ya que se enfrentan dos titanes del sabor.

Respecto a los vinos blancos jóvenes y aromáticos, el maridaje que puede resultar de ambos es poco recomendable, ya que estos vinos cuentan con un aroma fuerte y matices florales, lo que no permite que el jamón exponga sus cualidades de la manera idónea. Esto también ocurre con los vinos rosados, ya que tienen un carácter tan marcado que no llegan a ligar de ninguna manera con el sabor de jamón, lo que produce una lucha de gigantes en la que ambos pierden.

Sin embargo, los reserva y gran reserva realizan una unión poderosa con el jamón ibérico puro de bellota, ya que juegan entre ellos y potencian sus propiedades, alcanzando una alianza excelente en el paladar.