Maridaje de jamón y vino (I)

Maridaje de jamón y vino (I)

Dos de los productos con más prestigio de nuestra gastronomía, por derecho propio, son el jamón y el vino. La unión que nace de ambos, cuando son de gran calidad, puede llegar a ser excelente si sabemos cómo combinarlos y, sobre todo, qué vinos elegir para que el sabor de un buen jamón ibérico puro de bellota pueda sacar a relucir todas sus propiedades.  

Es importante destacar que cada persona puede tener unos gustos determinados y la mezcla que a unos puede parecerle sublime, a otros podría no gustarle. La cata del vino, igual que la degustación de un buen jamón, evoca en cada persona una serie de sabores y sensaciones muy diferentes. El maridaje de ambos, por tanto, se basa en gustos personales y en la experiencia gustativa que resulte de la unión de los dos productos.

En primer lugar, es importante elegir un vino acorde al jamón que estemos degustando. De nada vale contar con una buena materia prima si la elección que realizamos del vino no está a la altura. Por tanto, es fundamental apostar por la calidad en ambos productos para disfrutar de una experiencia sublime.

Tradicionalmente se ha asociado que el mejor maridaje posible de un jamón de calidad es con un vino tinto. Sin embargo, tras diversos estudios, se ha comprobado que los vinos que mejor casan con un jamón ibérico puro de bellota son los generosos, más concretamente el fino y la manzanilla, siempre servidos muy fríos. Debido a la frescura y sequedad de estos, el sabor del jamón se realza y la degustación es mucho más satisfactoria.  

Otra de las creencias que se han mantenido durante mucho tiempo es que la unión del vino dulce y el jamón resaltaba las cualidades de ambos, pero se ha demostrado que esto no es así, ya que los dos sabores distan diametralmente y no llegan a realizar un maridaje correcto.