La Dehesa Extremeña

La Dehesa Extremeña

La Dehesa Extremeña es un gran ecosistema de casi un millón de hectáreas arboladas y otro tanto de pastos. Está poblada de encinas, alcornoques y olivos sobre una superficie de hierbas silvestres, romero y jara. Su clima mediterráneo se caracteriza por una oscilación entre veranos muy calurosos y secos e inviernos largos y suaves. Este paraíso ecológico se convierte en el mejor escenario para la montanera del cerdo ibérico. Además de nuestro animal favorito, también campean por esos parajes ciervos, jabalíes, vacas y ovejas.

Al tratarse de una de las autonomías españolas menos pobladas, la Dehesa Extremeña es rica y numerosa en la proliferación de zonas de pasto perfectas para la cría del cerdo ibérico, hasta el punto de convertir Extremadura en la primera productora de jamón ibérico del país. Las dehesas extremeñas de Cáceres y Badajoz son el lugar idóneo para que el cerdo ibérico se ejercite mientras se alimenta de su “plato favorito”: los frutos de las encimas y los alcornoques. Es decir, la deseada bellota.

Su pasión por este fruto es debido a que las bellotas de encina son las más dulces. Auténticas golosinas para ellos de las que pueden llegar a consumir hasta siete kilos al día

Todas estas características que aúna la Dehesa Extremeña, más el ejercicio que practica el cerdo son las causas principales del sabor final que adquiere el jamón ibérico de bellota. Esto se debe a que la grasa del cerdo se infiltra en la carne dando como resultado el jugoso magro que tiende a deshacerse en la boca